En enero, en Wall Street, el índice S.P. cayó 6,43% y la Bolsa de Buenos Aires 6,71%. Sobresalió Ledesma, con subas del 22,37%, y los títulos en pesos hasta un 12%. En los Estados Unidos, el 60% de las familias tienen acciones y en la Argentina solo el 4%, la reducida capitalización local -valor de las 93 empresas cotizantes- referida al PBI sigue baja lo que refleja poco mercado y con Acindar se fue otra compañía.
La caída afuera impactó, bancos líderes en el mundo ya valen la mitad y empresas de la región: petroleras y siderúrgicas de Brasil se cotizan mejor. Es el dato real y los inversores desconfían del mensaje: como inyectar liquidez y bajar intereses en los EE.UU., que debilita al dólar, versus una Europa que mantiene las tasas y al euro. Es un conflicto de intereses: hay bancos que insisten con los salvatajes y otros que se oponen, porque ven en esa liquidez fabricada el derrumbe de los bonos donde protegen sus activos.
Lo que une a la Argentina con el país del norte es la inflación, que no es la mejor coincidencia que existe.
El optimismo ya es un esfuerzo; en el milenio donde se ve una persona desde un satélite, un banco europeo informa desconocer la estafa de un funcionario. Fue demasiado, porque el mercado son todos y su percepción de la realidad.
Los productos del que siembra, cultiva, cosecha y agrega valor, valen más que los papeles de la ingeniería financiera y la contabilidad creativa.
Era hora de recompensar con buen precio a la producción, y a los que viven del ciclo de entrar y salir que les toque el ajuste.
Mientras los mercados pierden, los productos agrícolas se van para arriba
febrero 2, 2008El precio de la liquidez que tranquiliza
enero 26, 2008
Los bancos y las Bolsas se complementan y compiten. Los primeros son muy regulados desde el estado, y las segundas se autorregulan, estableciendo las condiciones y las garantías a los que operan en ellas.
En una crisis de liquidez, donde no hubo compradores, se requirió del salvataje de los bancos centrales que inyectaron efectivo a los mercados para comprar ahora lo que mañana puede estar más barato. De este modo, a la liquidez artificial de los activos de mala calidad, se la corrige de contado.
¿Quién paga esto? Usualmente los contribuyentes de cada país.
La duración de un mercado bajista que molesta puede ser breve o extenderse en el tiempo.
En 1987, en Estados Unidos la Bolsa se derrumbó un 41% en dos meses y luego necesitó de dos años para recuperar todas las pérdidas. En 1990 el mercado se derrumbó un 22% y en seis meses marcaba récords; y en 2001 la recesión duró en ese país sólo ocho meses.
En el mundo los bancos, las bolsas y los gobiernos suman activos globales por US$ 165 trillones -millón de millones- según el mapa financiero de Mckinsey & Company. La cifra resulta de un crecimiento del 16% en 2006, que no guarda relación con el incremento de la producción de bienes en el mundo, que es inferior, según interpretan los analistas. Entonces, ¿debería este monto de los activos reducirse?
Las pérdidas declaradas en los activos serían U$S 1 trillón, y han impactado fuerte.
También quedan defaults ocultos sin blanquear, y el fenómeno sería más profundo, como un cambio en las tendencias económicas.
A su vez los fondos para el salvataje, fueron desviados de sus destinos usuales, como el crédito a las empresas, la comercialización y el transporte, lo que repercutirá en el valor de los productos básicos, que podrían frenar su racha alcista.
Escrito por Enrique Martínez Luque